El temor a nuevos ROE: cuánto podría perder el campo y dos razones que no justifican intervenir el maíz

El vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Gabriel De Raedemaeker, consideró “una señal lapidaria en contra de la producción” la decisión del Gobierno nacional de limitar las exportaciones de maíz de la cosecha 2020/21.

“Te dejan vender si ellos quieren, siempre autorizando o no los embarques y la inscripción de los registros. Es un ROE encubierto”, declaró De Raedemaeker a la FM 91.9 de Río Cuarto.

Precisamente, uno de los mayores temores del ruralismo es que esta decisión que tomó el Gobierno de solo autorizar declaraciones de ventas juradas al exterior (DJVE) que estén respaldadas por compras físicas y cargas en barcos con fechas precisas, sea un puente para el regreso de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE).

Ese fue el mecanismo que utilizó el kirchnerismo durante las presidencias de Cristina Fernández para intervenir el mercado del maíz y que, junto a altas retenciones, el precio estuviera barato a nivel local, perjudicando a los productores agrícolas.

Según datos difundidos por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) en promedio el maíz bajó un ocho por ciento entre 2008 y 2015, cuando los ROE estuvieron vigentes.

Si ese escenario se repitiera, “sobre un precio FOB actual de 240 dólars (la tonelada), y una producción de 58,5 millones de toneladas, (el campo) podría tener una pérdida de 1.100 millones de dólares por año”, afirmó la entidad.

Y opinó: “Un menor precio del maíz, por intervenir las exportaciones, genera menor inversión y menos producción. Esto repercute de manera directa en el empleo y en el desarrollo del interior productivo. También son menos dólares para el país y menos impuestos para el Estado”.

También recordó al respecto que esto “no es una medida aislada”, sino que “se suma a la intervención de la exportación de carne y el temor por el trigo”. “Es una sucesión de políticas que lo único que generan es menor producción, menos dólares, menos empleo, menos desarrollo: todo lo opuesto a lo que necesitamos”, lamentó Fada.

Sin argumentos

Por otro lado, si bien el Gobierno esgrimió que ya se agotó el saldo exportable previsto para la campaña 2020/21 y que no hay ningún tipo de limitaciones para el ciclo 2021/22 que recién está comenzando, el investigador del Ieral-Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, encontró al menos dos razones que no justifican intervenir el mercado del maíz.

En primer término, que Argentina, en comparación con los otros mayores exportadores mundiales de maíz (Estados Unidos y Brasil), tiene un “sobrante” mucho mayor para enviar cereal al exterior.

“No hay justificación alguna para manosear la exportación de maíz, en ningún caso pero menos en Argentina. Dos observaciones: 1) Argentina produce 3,7 kilos por cada kilo que consume, compara con 1,4 kilos y 1,1 kilos en Brasil y USA, otros dos importantes exportadores (y libres)”, señaló a través de Twitter.

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La segunda observación: “2) Argentina ya tiene el maíz más barato de la región, ¿cuánto menos quieren pagar los consumos locales? ¿La materia prima debe ser la variable de ajuste de los costos de los consumos locales?”, se preguntó el economista.

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