Elecciones en Bolivia: la campaña se agita fronteras afuera

A pocos días de bajar su candidatura de las elecciones del 18 de octubre, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, causó un revuelo diplomático al criticar al Gobierno argentino, del que se encuentra en las antípodas en materia ideológica.

Lejos en las encuestas (en el cuarto lugar con un 10 por ciento de adhesión), Añez utilizó la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas para denunciar una intromisión argentina. Vale apuntar la sintonía que mantiene la gestión de Alberto Fernández con el expresidente boliviano Evo Morales, quien reside en Buenos Aires.

“¿Cuál es la autoridad que tiene el Gobierno argentino para hacer de la intromisión la clave de su política exterior hacia Bolivia? ¿Y cuál es la autoridad que tiene para amparar una conspiración violenta de Evo Morales contra la democracia boliviana desde suelo argentino?”, sostuvo la dirigente en una directa alusión al exlíder cocalero.

 “Sepa el populismo kirchnerista que la nación boliviana no es propiedad privada de ninguna casta. Somos un pueblo soberano y respetable. Bolivia se respeta. La democracia boliviana se respeta, el pueblo boliviano se respeta”, agregó.

La diatriba de Añez se vincula con la importancia que tendrán los votos que llegarán desde Argentina. De los 300 mil bolivianos que residen en el exterior empadronados para votar, 122 mil están en suelo argentino.

La respuesta a Añez no tardó en llegar. “La Cancillería argentina lamenta que en su intervención ante la Asamblea General de la ONU la señora Jeanine Añez haya insistido en procurar involucrar al Gobierno argentino, en plena campaña electoral, en la política interna del Estado Plurinacional de Bolivia”, posteó en Twitter el Ministerio de Relaciones Exteriores. “Esperamos que la señora Añez pueda concentrar su energía en la realización de las elecciones presidenciales libres y transparentes del próximo 18 de octubre”, agregó.

No es la primera vez que ocurre un incidente diplomático. A fines de agosto, Bolivia envió un reclamo ante una posible intromisión en la que incurrió el subsecretario argentino de Obras Públicas, Edgardo Depetri, quien, mediante su cuenta de Twitter, se comprometió ante Morales, “a fortalecer la participación de migrantes bolivianos” en las elecciones generales del 18 de octubre.

Si bien el presidente argentino ha dicho que Morales fue víctima de un golpe de Estado, hace varios meses que ni él ni su canciller, Felipe Solá, se pronuncian públicamente sobre la situación política en Bolivia. No obstante, el presidente Fernández se desconectó en la última cumbre virtual de jefes de Estado del Mercosur cuando Añez tomó la palabra.

La organización Human Rights Watch calificó recientemente de infundada y política la acusación de terrorismo contra Morales y pidió que se retiren los cargos en su contra.

Contra los populismos

Además de criticar al Gobierno argentino, Añez dio a entender que la democracia en la región está en riesgo. “¿Y cuáles son estas nuevas formas de autoritarismo que amenazan a varias de nuestras naciones? Sencillo. Son los proyectos del populismo caudillista y autoritario. Son esos proyectos que impulsan la toma y si fuera necesario el secuestro de la vida pública por parte de un caudillo y su casta”, esgrimió. 

“El populismo caudillista intentó frenar y sabotear estas elecciones con movilizaciones brutales y violentas hace pocas semanas”, cerró.

Números

Con Añez fuera de la carrera por la presidencia, sus votantes se repartirán entre las otras dos fuerzas de la derecha: Carlos Mesa, que tiene un 26,2% de adhesión, según una de las últimas encuestas, y Luis Camacho, que ostenta un 14,4%.

El candidato del MAS Luis Arce marcha en primer lugar, con un 40,3 por ciento de intención de voto. 

Añez se retiró con poco más del 10 por ciento de adhesión.

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