Personal de seguridad y de salud: las razones que explican un malestar creciente en Córdoba

El 61,5% del personal de seguridad de la provincia de Córdoba percibe entre 40 mil y 60 mil pesos en bruto. De los 25.144 agentes provinciales (policías y penitenciarios), hay 15.467 que cobran entre 40 y 60 mil pesos.

En el segmento siguiente, que va de los 60 mil a los 80 mil pesos, hay 6.512. De esta manera, el 87,5% de la fuerza policial está entre 40 y 80 mil pesos por mes.

El salario promedio en toda la fuerza es de 63.803 pesos brutos a agosto, según datos publicados en el portal de Transparencia de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Córdoba. Deducido el aporte del 11% a la Caja de Jubilaciones y del 4,5% al Apross, el promedio está en 53.912 pesos.

Una estructura de salarios similar atraviesa el personal de salud. El 76% está concentrado en el segmento que va de los 40 a los 80 mil pesos, aunque de los 11.950 agentes, el 38,3% está entre 40 y 60 mil pesos y el 37,6%, entre 40 y 60 mil.

El salario promedio de todo el sector está en 71.509 pesos, que en mano queda en 60.425 pesos.

Las cifras de ambos sectores son similares a lo que percibe un trabajador privado registrado cordobés, que promedia los 56 mil pesos de bolsillo hoy (si no ha tenido recortes por suspensiones).

Sin embargo, tanto seguridad como salud están en un punto de fricción.

En salud sostienen que los salarios son bajos, que falta personal y que están exhaustos. Los Médicos Autoconvocados salieron varias veces a la calle y la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva declaró que la situación era crítica.

Las fuerzas de seguridad se amotinaron en la provincia de Buenos Aires, y si bien en Córdoba no llegó la onda expansiva, el gobernador Juan Schiaretti actuó rápido y agregó tres bonos no remunerativos de 5 mil pesos para los abocados al Covid (que no estaban contemplados) y aumentó 35% los adicionales.

La gran recuperación cordobesa se había dado en 2013, después del amotinamiento en la Capital.

¿Alcanzan las mejoras? ¿Llegan tarde, cuando los sectores manifiestan estar al borde del colapso? El Estado, ¿han focalizado los recursos donde hacían falta? ¿El capital humano entraba en esa cuenta?

Por partes

Hay varios puntos a analizar en este estado de tensión. El primero es lo que pasó desde el inicio de la cuarentena hasta hoy con los salarios y la carga laboral de ese personal esencial, que siguió trabajando desde el primer día.

En las fuerzas de seguridad, la protesta de la Bonaerense aceleró algunos auxilios no remunerativos.

“Los niveles salariales son aceptables. En comparación a lo que se paga en otras jurisdicciones, la Policía de Córdoba están dentro de las mejores pagas del país”, evaluó el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera.

“Claro que la desvalorización de dinero también los ha afectado también”, completó.

Córdoba, con 50.700 pesos, es el tercer distrito mejor pago para un agente inicial. Caba es el primero, ya que arranca con 59.200 de bolsillo y le sigue Mendoza, con 53.800. El personal policial agrupa a unos 21.430 agentes, de los cuales 16.950 están abocados a tarea de seguridad.

El resto realiza tareas técnicas, profesionales y administrativas.

Los agentes se desempeñan con dos regímenes horarios: 17 horas activas y 52 de descanso o siete horas de lunes a viernes, más otras siete a cumplir un sábado o domingo de por medio. La modalidad de 24 por 48 ya casi no existe (sólo para cierto personal del Éter o Bomberos).

“Hay que tener en cuenta que no ha habido personal recargado. La prestación de servicio ha sido en sus horarios normales, ya que se armó una ingeniería de recursos humanos tendiente a cuidar al personal policial”, indicó Mosquera.

El esquema también contempla personal de reserva, en caso de que se registre un brote y haya que disponer una cuarentena significativa.

Puertas adentro, admiten que el enorme impacto social por el caso de Blas Correas, muerto por disparos policiales en un control vehicular, inhibió a la fuerza de hacer cualquier tipo de planteo, incluido el salarial.

En la cuarentena, con 267 personas licenciadas (por enfermedades prevalentes), la mayoría se desempeña siete horas, según explicó a este diario el comisario mayor Julio Faría, a cargo de recursos humanos.

Hay, además, 1.368 agentes en aislamiento y 144 positivos (cursando la enfermedad). Se recuperaron 160 y uno falleció.

Históricamente, en sus horas libres, el personal prestaba servicios de “seguridad ciudadana”, como se denominan los adicionales. Eso conspira muchas veces contra el buen descanso del personal, pero permitía sumar ingresos.

Hoy, el 60% del personal realiza adicionales, que con la cuarentena se han resentido a falta de fútbol y espectáculos.

Con la suba del 35%, el bloque de cuatro horas en el sector público se paga 1.100 pesos y en el sector privado, 1.550. El problema es que esa fuente de recursos adicionales hoy está menguada. Un subalterno con 10 días de adicionales podía sumar, en la normalidad, 30 mil pesos extras.

Salud

En el sector salud el panorama tiene algunas diferencias. La primera es que no todo el personal está abocado al tratamiento Covid, aunque es probable que eso vaya en aumento. Se calcula que unos 3 mil de los 11.950 están en lo que sería “la trinchera”.

Algunos, al borde del born out, cansadísimos, con extremo riesgo de contagio personal y sus familias. Hasta hace 10 días se habían infectado 826 agentes, de los cuales 307 estaban cursando la enfermedad.

Para el personal de salud, Nación anunció un bono de 20 mil pesos. Pero la demora en liquidarlo jugó en contra.

El extra se liquidaría en cuatro cuotas, a pagar desde abril.

Según información de la propia Anses, a la cuota de abril lo recibieron 391.652 agentes en dos fechas: el 12 de junio y el 29 de junio. La de mayo se pagó el 20 de julio y el 13 de agosto; la de junio, el 19 de agosto y la de julio, el 16 de septiembre pasado, con 507.248 beneficiarios. 

La Provincia salió a cubrir a los no incluidos y ahora, habrá un estímulo de 40 mil pesos mensuales a los terapistas, el recurso más crítico.

La Nación anunció esta semana tres bonos más, con la inclusión de personal de geriátricos, laboratorios y emergencia. Así, se prevé llegar a 670 mil beneficiarios. 

Pero, para quien está en la línea de batalla, recibir el pago dos meses después es una desconsideración. 

Algo parecido podría interpretar el personal de seguridad: iba a ser un solo bono, en abril. Ahora, serán tres, luego de que los gobernadores pusieran las barbas en remojo después de la protesta contra Axel Kicillof.

Uno. Hay un agregado adicional: la mayoría de médicos y enfermeras tienen más de un trabajo, dado los bajos sueldos en el sector público. 

Con la pandemia, hay muchos que deben cumplir el horario completo en el sector público, cuando en la normalidad eso era muy laxo. Así, tienen poco margen de hacer las horas privadas que antes hacían. Se suma además que, como han bajado las consultas en general, hay menos trabajo en el sector privado. Todo ese combo contribuye al malestar general.

Dos. El segundo punto tiene que ver con la pérdida de poder adquisitivo. Si bien la Provincia mantuvo lo acordado en la paritaria antes del Covid, la inflación no ha dado respiro. 

Entre marzo y agosto el salario promedio, tanto de salud como de seguridad, aumentó 10,3%, lo mismo que subieron todos los salarios de la administración general, estén trabajando o no. La inflación, en ese período, fue de 13,8 puntos. 

Los bonos, si bien suman, son no remunerativos y están acotados al período de la pandemia. Aunque en el sector privado la gran mayoría no ha negociado aumentos, en el sector público la dinámica siempre ha sido diferente.

Tres. El tercer punto tiene que ver con el estrés: son segmentos que trabajan desde el día uno y a quienes nunca aplicó eso de “quédate en tu casa”. Y que viven con el enorme temor del contagio personal y de sus familias.

Todas las comparaciones son odiosas, pero en estos casos vale hacerlas con otros sectores. Por ejemplo, un trabajador de casinos gana hoy (sin tareas ni descuento por suspensión), 69.638 pesos; mientras que los cuerpos artísticos están en 88.130, y los músicos en 109.871. 

Cuatro. El cuarto punto tiene que ver con cuestiones más simbólicas, como la falta de reconocimiento social. En la salud, los aplausos quedaron en el olvido y viraron incluso a agresiones vecinales por el temor al contagio.

Mientras que en seguridad, el enorme repudio al accionar policial en el caso Blas empañó el desempeño de toda la fuerza en la cuarentena, a la par que, por efecto de la mayor movilidad y las dificultades económicas, recrudeció el delito.

También pesa que, con 190 días de cuarentena, los muertos estén en el número al que no se quería llegar y la ocupación de camas críticas, en algunos puntos del país, haya alcanzado el punto en el que médico debe elegir a quién le pone el respirador. 

¿La cuarentena no evitaría eso? 

“Así como en marzo se previó que iban a faltar camas y respiradores, al personal también tendrían que haberlo buscado antes”, dispara Raúl Audenino, referente de los médicos autoconvocados. Dice que es tarde y que, por 50 mil pesos, nadie quiere ir.

El cansancio afecta a todos, pero pesa diferente sobre los que están ahí, en la primera línea de batalla.

SEGURIDAD. Alfonso Mosquera, ministro de Seguridad de la Provincia. (La Voz/Archivo)
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POLICÍA. El caso de Blas Correa movilizó a la sociedad cordobesa. (Facundo Luque)
PROTESTAS. Imagen de la última protesta de los médicos, el pasado 14 de septiembre. (Ramiro Pereyra)
POLICÍA. El caso de Blas Correa movilizó a la sociedad cordobesa. (Facundo Luque)
SEGURIDAD. Alfonso Mosquera, ministro de Seguridad de la Provincia. (La Voz/Archivo)