Llega a Netflix “El diablo a todas horas”, con Robert Pattinson: infierno chico

Lazos familiares, rituales telúricos, poblados profundos, espíritus desahuciados: el actual clima de violencia estadounidense latente y manifiesta parece encontrar ecos desplazados en el drama policial El diablo a todas horas, estreno destacado en la grilla de Netflix para el 16 de septiembre. Y es que el filme de Antonio Campos (Christine, The Sinner) con producción de Jake Gyllenhaal se ubica en la álgida década de 1960, entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, en el poblado de Knockemstiff, Ohio, para desempolvar una fábula rural de herencia maldita.

Arvin Russell (Tom Holland) es un joven huérfano que se apresta a combatir a las fuerzas demoníacas forjadas por su padre William (Bill Skarsgård) y que lo amenazan a él y a su familia. Arvin ha obtenido el arma paterna en la celebración de su aniversario y se apresta a traicionar su talante cristiano con un charco de sangre. El ambivalente protagonista es el eje de un entramado de personajes entre los que se encuentran el recién llegado predicador Preston Teagardin (Robert Pattinson), que ronda por ahí con sus oscuras admoniciones; una pareja que oculta secretos (Jason Clarke y Riley Keough), y un comisario no menos retorcido (Sebastian Stan). Rezos, disparos, fechorías y exorcismos dibujan la cruenta realidad del thriller parado en el abismo desesperado que separa a dos épocas y generaciones y cuyo elenco cierran Mia Wasikowska, Harry Melling, Haley Bennett, Eliza Scanlen y Pokey Lafarge.

La expectativa despertada por El diablo a todas horas obedece a un doble motivo: por un lado a la confluencia actoral de dos superhéroes y una entidad maligna como si de un crossover se tratase: Holland ha hecho de precoz Hombre Araña en Spider-Man: lejos de casa y De regreso a casa (además de las apariciones en la megafranquicia de Los Vengadores); Pattinson –que después de Crepúsculo forjó prestigio con las películas de autor como Cosmópolis, El faro, High Life o Good Time: Viviendo al límite– es el nuevo y demorado Batman; y un maquillado e irreconocible Skarsgård hizo del infartante payaso Pennywise en la doble entrega del It de Andy Muschietti.

Al regodeo nerd se le acopla un condimento de culto, consistente en que el guion de Campos y de su hermano Paulo adapta la novela del mismo nombre de Donald Ray Pollock publicada en 2011 (tiene edición española en Random House, con traducción de Javier Calvo). Celebrada de manera casi unánime por la crítica, la narración de tintes épicos consagró al tardío Pollock, que se largó a escribir a los 55 años luego de estudiar escritura creativa y de haber trabajado antes en una fábrica de papel durante tres décadas.

El diablo a todas horas es la primera novela de Pollock después de los cuentos de Knockemstiff (2008), que lleva el nombre de su localidad natal y es el escenario sórdido donde transcurren sus ficciones y la película. Con raíces en el gótico sureño, el realismo sucio y el noir, la obra de Pollock –que presta su voz en off para el filme– fue comparada con la de William Faulkner, de Flannery O’Connor y de Cormac McCarthy e inspiró a Campos para la adaptación hace ya un buen tiempo; el realizador la prepara desde hace aproximadamente cinco años, cuando un adolescente Holland todavía no se había calzado el traje arácnido.

Cambio de acento  

Para Tom Holland, que tuvo que disimular su acento británico para el filme, el papel de Arvin Russell significó un fresco alto en el camino que lo liberó por un tiempo de sus grandes poderes y responsabilidades. “Tenía muchas ganas de trabajar con Antonio (Campos), sus películas anteriores son tan crudas. Implicaba el desafío de hablar con un acento distinto, de hacer de un muchacho del campo, de trabajar en una película de época, con un nuevo director. Me resultaba estimulante en todos los sentidos”, le dijo a Entertainment Weekly.

Si bien Holland le hizo honor a su personaje aprendiéndose el acento de la bíblica Ohio de la historia, el rodaje transcurrió en el estado de Alabama y en la ciudad de Birmingham. Para Campos la alteración significó un extraño gesto de pureza para un filme tan truculento. “Lo lindo de Alabama es que se ha filmado muy poco en el lugar, no es reconocible en imágenes como otras locaciones que se han filmado y fotografiado para cine y televisión”, apuntó.

Y elogió a sus actores: “Tom es una persona dulce y muy generosa, pero está a la vez dispuesto a ir hasta el fondo para encarnar la realidad emocional de su personaje. Desde un principio estaba al tanto de la dirección por tomar. Es un tipo eléctrico. Por más que estuviera ahí sentado sin hacer nada, se convertía en una presencia magnética”, destacó el realizador. Sobre Pattinson agregó: “’Rob’ tramó una serie de ideas raras que acabaron siendo interesantes. Su personaje cobró inusitada vida en el set ante mis ojos”.

El diablo a todas horasEE.UU., 2020. Guion: Antonio y Paulo Campos. Dirección: Antonio Campos. Con Robert Pattinson, Tom Holland y Haley Bennett. 138 minutos. Apta para mayores de 16 años. Se estrena en Netflix el 16 de septiembre.

Tom Holland en “El diablo a todas horas” (IMDB)
Robert Pattinson en “El diablo a todas horas”. (IMDB)
Tom Holland en “El diablo a todas horas”. (IMDB)