La fragilidad de Chile, lejos del “oasis” de Piñera

En una Latinoamérica convulsionada políticamente, Chile era un “oasis”, según el presidente Sebastián Piñera. La definición del mandatario tuvo lugar apenas un par de semanas antes del primer estallido en reclamo de mayor igualdad, en octubre de 2019. Desde entonces, el país que logró crecimiento y estabilidad durante los últimos 30 años no tuvo paz.

La pandemia se hizo sentir del otro lado de la cordillera. Mientras, el Gobierno fluctuó entre una cuarentena flexible y un confinamiento estricto, que no alcanzaron para disimular los daños.

Con casi 360 mil casos (el doble de Argentina), figura en el cuarto lugar en Latinoamérica detrás de Brasil, México y Perú y en el 8° puesto del ranking mundial. En tanto, se espera una caída del producto interno bruto (PBI) del 7,9% este año, mientras que la producción industrial cayó 15,3%, según datos de la Cepal.

Una fuerte presión social y la impericia política de Piñera derivaron en un inesperado golpe a uno de los emblemas del modelo chileno: las administradoras de fondos de pensiones (AFP). Semanas atrás, el Congreso aprobó el retiro de hasta un 10% por parte de los aportantes para poder hacer frente a la crisis.

Fue un cimbronazo que precedió a otro. En un giro evidente hacia la derecha, días después, el mandatario cerró filas y ordenó profundos cambios en su gabinete.

Entre otros, dejó el Gobierno el ministro del Interior Gonzalo Blumel, un político de perfil dialoguista y liberal, cuya figura emergió tras los sucesos de octubre. Su lugar fue ocupado por el senador Víctor Pérez, militante del partido derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) y reconocido por su perfil duro y su rechazo al cambio de Constitución.

Piñera también desplazó a los titulares de las carteras de Relaciones Exteriores, Defensa, Secretaría General de Gobierno y Presidencia, y Desarrollo Social.

Las últimas críticas al líder del Ejecutivo surgieron tras su discurso de la cuenta pública 2020 (balance de gestión) el viernes por la noche. Aunque admitió “errores” durante la gestión de la crisis, Piñera omitió -pese a que estaba escrito en el texto- el pasaje donde se afirmaba “pido disculpas a los afectados”.

Críticas

“Me hubiera gustado haber escuchado una reflexión respecto de cuál fue la respuesta del Estado ante la crisis sanitaria, de cuáles fueron los errores que se cometieron, de qué pasó con la relación entre el Gobierno y el Parlamento. Una serie de reflexiones más profundas, más sustantivas, y no simplemente una cuenta de políticas públicas que la podría haber dado cualquier ministro y en cualquier circunstancia“, lo criticó Francisco Huenchumilla, del Partido Demócrata Cristiano.

La diputada del Partido Socialista destacó la ausencia de autocrítica. “Es el fiel reflejo de su esencia y la cero capacidad de autocrítica en un gesto tan noble como pedir disculpas a los afectados por la pandemia. Piñera lo omite en su discurso original porque simplemente no lo siente”, disparó.

Hay quienes afirman que la votación del retiro de pensiones podría llevar a “una nueva configuración del poder en el país”. Mientras que el establishment consideraba que el proyecto era “un suicido” y convertiría a Chile “en un país bananero”, el 83% de la población respaldaba la idea. 

La mitad de los jubilados chilenos cobra unos 250 dólares al mes. La crisis económica derivada de la pandemia aumentó la bronca de la población. “Hubo una gran presión política por usar los fondos de pensiones en la situación actual, en la que muchas familias la están pasando mal. En cuanto a las AFP, las pensiones que pagan son relativamente bajas en parte porque no hay suficiente cotización, es decir, los aportantes aportan muy poco. La tasa de cotización debe subirse. Es un proyecto que está dando vueltas y no fue aprobado”, le contó a La Voz el vicerrector de la Universidad de los Andes, José Miguel Simian Soza.

“Se tomó como un fracaso de las AFP que las pensiones no fueran altas, cosa que a mi juicio tiene que ver con las bajas cotizaciones y lagunas previsionales, es decir, con períodos de tiempo en los que los trabajadores no aportan al sistema de previsión. Pero, en general, los retornos de las AFP han sido buenos”, agregó.

Como parte de una gran ola de privatizaciones, las Administradoras de Fondos de Pensiones fueron constituidas a comienzos de los ’80 por José Piñera, hermano del actual presidente. Según los más críticos, constituyeron “un negocio redondo para la clase empresarial”.

A excepción de los miembros de las Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes tienen sistemas de pensiones y cotizaciones con base en la modalidad de reparto, el sistema de las AFP rige para todos los trabajadores, que deben aportar el 10% de su sueldo más una cuota que le pagan a la administradora.

Vale apuntar que el rendimiento de esos fondos determina el monto de la pensión a que cada individuo tiene derecho cuando llega el momento de su jubilación.

Significado del estallido

El fundador y director de la revista The Clinic, Patricio Fernández, ofrece su visión sobre el revés del Gobierno en el Congreso por las AFP y por la crisis chilena. 

“El estallido que comenzó en octubre fue un reflejo de clases medias que mejoraron mucho su nivel de vida, pudieron educar a sus hijos en la universidad, se endeudaron para adquirir bienes y pagar por esa educación, y ahora llegan a la vejez llenos de deudas y con pensiones de mierda. Toda esa mejora en la calidad de vida se convierte ahora en una carga parecida a la pobreza, sumada al hecho de que Chile tiene los remedios más caros de toda la región. Esta es la primera generación que se jubila con este sistema de pensiones, que se convierte en un nudo de todos los otros temas. Según las encuestas, el único tema que reúne a viejos y jóvenes por igual son las pensiones. Los jóvenes no tuvieron la experiencia de pobreza que vivieron sus padres, pero ahora deben cargar con ellos”, afirmó al sitio Cenital.

Simian Soza, a su turno, sostuvo que la crisis económica es palpable en las calles. “Está complicado, sobre todo en los ambientes más vulnerables. La gente no tiene ingresos, tiene muchas dificultades para trabajar. En Santiago la cuarentena fue muy larga y la actividad económica tuvo un deterioro importante. Esto es un golpe duro para Piñera”, apuntó.

En medio de estas dificultades y con un presidente que apenas cuenta con un 12 por ciento de respaldo, Chile se encamina a un plebiscito constitucional.

El 25 de octubre, los ciudadanos votarán si aprueban o rechazan sustituir la actual Carta Magna, heredada de la dictadura.

Caos e incidentes: Discurso y reacciones

Luego del discurso del presidente Sebastián Piñera, para rendir cuentas de su gestión, hubo quemas de colectivos, barricadas e incidentes, además de cacerolazos, en las calles de Chile.

El mandatario habló de los planes para reactivar la economía chilena, tras la pérdida de 1,8 millones de empleos y la suspensión de otros 700 mil. Anunció subsidios para la creación de empleos en beneficio de hasta un millón de personas e inversiones públicas de aquí a 2022 de 34 mil millones de dólares para generar 250 mil empleos.

Origen. Desde el estallido de octubre del año pasado, los reclamos sociales en Chile no cesan. (AP)