Recluido, Bolsonaro redobla la apuesta por la cloroquina

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, continúa firme en su postura de relativizar la crisis del coronavirus, pese a que lo contrajo días atrás y permanece recluido en su residencia.

El mandatario se mostró en un video en el que se lo ve ingiriendo hidroxicloroquina, una droga desaconsejada por expertos por sus efectos adversos contra la salud.

“A los que van en contra de la hidroxicloroquina, pero no dan otras alternativas, lamento informales que estoy muy bien usándola y con la gracia de Dios viviré aún por más tiempo”, lanzó.

Brasil es uno de los países más castigados por la pandemia (figura segundo en el listado detrás de Estados Unidos). Registra cerca de 67 mil muertos y más de 1,6 millones de contagios.

Pese a ello y a que perdió a dos ministros de Salud que opinaban en dirección contraria a la suya, Bolsonaro se jactó en Twitter de haber llevado adelante una buena gestión de la crisis.

“Ningún país del mundo hizo como Brasil. Preservamos vidas y trabajos sin propagar el pánico, lo que también conduce a la depresión y la muerte”, posteó.

El ultraderechista se muestra férreamente en contra de la cuarentena, lo que lo llevó a distanciarse de gobernadores y alcaldes, y desaconseja las medidas preventivas como el uso de barbijo y el distanciamiento social.

“Combatir el virus no podía tener un efecto colateral peor que el propio virus”, señaló.

Bolsonaro es uno de los pocos líderes mundiales que considera que el coronavirus es una simple “gripecita” y que no ofrece peligro sino a la población mayor de 65 años o a quienes tienen enfermedades de riesgo.

Para el mandatario, las medidas que impusieron las autoridades locales para prevenirlo “impiden que la gente pueda salir a ganarse el pan y que Brasil salga adelante”.

“Nuestro Gobierno atendió a todos con recursos y medios necesarios pero, además, creamos medios para preservar empleos y auxiliamos con cinco cuotas de 600 reales (unos 113 dólares) a un universo de 60 millones de informales/invisibles”, dijo al referirse al subsidio de emergencia que el Gobierno ha distribuido entre los más afectados por la paralización de actividades.

Veto

Fiel a su negacionismo, ayer, Bolsonaro vetó 14 artículos de una ley aprobada por el Parlamento para contener la expansión de la pandemia entre las comunidades originarias, que por sus precarias redes sanitarias son uno de los focos de preocupación en Brasil.

Entre los puntos vetados, que según el Gobierno creaban pesados compromisos presupuestarios sin determinar su impacto fiscal, uno obligaba al Estado a garantizar el acceso de los indígenas “al agua potable” y otro establecía la “distribución gratuita de materiales de higiene, limpieza y desinfección en las aldeas”.

Sin embargo, casi al mismo tiempo, un juez del Supremo determinó que el Gobierno deberá, en un plazo de diez días, “elaborar un plan y crear barreras sanitarias en las tierras indígenas”, en las que hay unos 12.000 contagios y cerca de 450 muertos.

Investigación

El ministro de Justicia de Brasil, André Mendonça, ordenó a la Policía Federal investigar al periodista Hélio Schwartsman por una columna de opinión publicada en Folha de Sao Paulo en la que “desea” la muerte del presidente .

Schwartsman tituló su artículo “Por qué deseo que Bolsonaro muera”.

Mendonça pretende encuadrar el texto dentro de la Ley de Seguridad Nacional, en concreto por presuntamente violar el artículo 26 que castiga “calumniar o difamar al presidente de la República”, entre otras autoridades, “imputándoles un delito o una ofensa a su reputación”, bajo pena de uno a cuatro años de cárcel.

Crítico. Bolsonaro culpó a gobernadores por medidas de prevención. (AP)